viernes, 12 de diciembre de 2025

Ya no me robas tiempo.

Cuando era pequeña desmonté el despertador de mi mesilla porque atrasaba a medida que iban pasando los días. Quería ver cómo funcionaba, cómo era por dentro e intentar arreglar aquellas agujas que no iban al ritmo.
No fui capaz de volverlo a montar, ya nunca más funcionó. Se fue a la basura.

Lo mismo me pasa cuando veo el primer fallo en las relaciones que tengo establecidas, me paro a analizar y a diseccionarlas. Las piezas no vuelven a encajar.

Después ya no funcionan. 

Esto me hace dudar si haber querido solucionar un problema pequeño ha estropeado algo más grande que aparentemente funcionaba.
Pero nadie quiere ir con retraso, ni perder el tiempo en aparentar.

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