martes, 13 de abril de 2010

Síndrome de Peter Pan


Supongo que en la vida llega un momento en el que te conviertes en adulto. De repente, puedes votar, beber, fumar, trabajar, desilusionarte... Y otras cosas que suelen hacer los adultos.
De pronto se espera que seas responsable, que crezcas y, sin rechistar, maduras.

Nos hacemos mayores, responsables.
Pero nunca lo hacemos del todo. Por que, en general, seguimos con los mismos problemas y temores que cuando teníamos 15 años: por mucho que crezcamos y maduremos, seguimos tropezando, dudando, devorados por la inseguridad.
Es el encanto que tiene conservarse joven: cagarte de miedo cada vez que suena el despertador, cuando el móvil recibe una llamada inesperada o cuando el amor de tu vida te dice que te quiere mirándote a los ojos.

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