viernes, 4 de septiembre de 2026

Karma, o como quieras llamarlo

 En "X ha muerto", la autora confiesa que cree en los pactos con el Destino. Que si algo bueno le ocurre, algo malo tendrá que compensarlo. Que eligió su vida antes de nacer, con todo lo que venía incluido en el lote.

Yo no lo llamo Destino, ni suerte, ni karma. No tengo nombre para eso. Solo sé que en mi vida las cosas se equilibran, que nada llega gratis y que nada se va sin dejar algo a cambio.
Lo he comprobado demasiadas veces como para ignorarlo.

Mi marido llegó cuando apenas éramos unos niños, para compensar todo lo que hubo antes: las noches sin dormir, las decepciones, el miedo, la soledad y el silencio. Mis hijas llegaron después de que una enfermedad crónica llegara y arrasara con todo. No fue casualidad. Fue la balanza buscando su punto de equilibrio.

Y tengo a mis hermanas, incondicionales, irremplazables. A veces pienso que eso también tiene un precio. Que nadie puede tenerlo todo sin ceder algo. Y el hecho de que ellas no puedan ser sustituidas por nadie implica que no haya nadie más.

Cuando todo va bien me agarro fuerte y miro de reojo. Porque sé lo que cuesta cada cosa buena que tengo. Y entonces recuerdo las palabras de la autora y las hago mías: "Por todo ello tengo pálpitos, corazonadas, presentimientos de que algo o todo va a salir mal. Porque sé cuán finos son los hilos que forman el tapiz de la vida."