viernes, 13 de marzo de 2026

Las fechas

Me voy a acordar de todas las fechas.

Del día de tu cumpleaños. De otros cumpleaños. De esa fecha de diciembre que quieres olvidar.

Las tengo guardadas en algún lugar del cuerpo, no en el calendario. Y van a llegar, una a una, como siempre llegan las cosas que no puedes controlar.

Y cuando lleguen, voy a hacer algo que nunca pensé que necesitaría aprender: no voy a escribirte.

No porque no quiera. Sino precisamente porque quiero.

Porque hay un tipo de fuerza que no se parece en nada a la fuerza. No levanta peso ni aguanta golpes. Es la fuerza de dejar el teléfono sobre la mesa. De escribir el mensaje y borrarlo. De desear que te vaya bien sin decírtelo.

Es contención. Y la contención duele de una manera silenciosa, sin testigos, sin mérito visible.

Nadie va a saber que ese día pensé en ti. Que busqué las palabras exactas. Que casi. Que estuve a punto.

Pero no.

Porque a veces querer a alguien significa respetar la distancia que se ha abierto entre las dos, aunque no fueras tú quien la eligió. Aunque todavía no entiendas del todo cómo llegasteis hasta aquí.

Las amistades que se rompen no hacen ruido como las otras pérdidas. No hay protocolo, no hay duelo reconocido, no hay nadie que te pregunte cómo estás por eso. Y sin embargo el hueco es real. Ocupa espacio. Tiene fechas.

Este año voy a dejar pasar esas fechas en silencio.

No como rendición. Como respeto. Hacia lo que fue, hacia lo que ya no es, y hacia mí.

Propio

Hay personas que se quedan contigo solo hasta que dejan de necesitarte. Llegan rotas, te usan como refugio mientras sanan, mientras tú entregas tiempo, paciencia y un amor verdadero. Y cuando recuperan fuerzas y seguridad, se marchan sin mirar atrás.  

Jamás se detienen a mirar tus heridas, tus propios rotos, ni a preguntarse si aún te queda fuerza para sostenerte.

Por eso conviene aprender a reconocer estas dinámicas a tiempo: no todo el que llega herido viene a cuidarte después, y no toda entrega merece que te quedes sin ti. Guardar tus límites también es una forma de amor.

jueves, 12 de marzo de 2026

Mi límite

Cuando tú te cierras, yo debo ser paciente.

Cuando vuelves, debo estar disponible.

Si soy yo quien cambia, resulta incómodo.

Tus silencios valen, pero los míos se interpretan como distancia.

Tus vaivenes se consideran humanidad; los míos, inestabilidad.

Llega un momento en el que uno tiene que parar.
Me bajo de esta lancha.
Llévate tu caos, pero no vengas a alterar el mío.

No soy el punto medio de nadie.

Y esta vez no voy a mirar atrás.

miércoles, 11 de marzo de 2026

No quiero disculpas

No necesito tu perdón.  

Solo espero que todo lo que (me) rompiste haya servido para curarte. Si destruirme te sanó, ya ha servido para algo.

martes, 10 de marzo de 2026

No fue una ruptura. Fue una revelación

No era que no pudiera quedarse.
Era que no quería hacerlo del todo.

Yo sí me quedé.
Incluso cuando estaba cansada.
Incluso cuando no tenía fuerzas para nadie.

A ella le gustaba la parte cómoda de mí.
La que escucha.
La que sostiene.
La que está sin pedir demasiado.

Mientras yo era refugio, todo iba bien.
Cuando la amistad empezó a exigir presencia real,
cuando hubo que mirar hacia mí,
se fue.

Yo lo llamé amistad.
Porque aceptar que estaba sola en el vínculo
era más difícil.

Me adapté.
Bajé mis expectativas.
Normalicé su ausencia.
Me convencí de que “no era para tanto”.
Y sí, era para tanto.

Nadie aprende a cuidar porque tú cuides.
Nadie se vuelve presente porque tú lo seas.

Cuando dejé de estar disponible, desapareció.
No fue una sorpresa.
Fue una respuesta.

No la perdí.
Perdí la versión de mí que aceptaba una amistad
tan desigual.

lunes, 9 de marzo de 2026

Algoritmo

Pasar tiempo en redes sociales implica que el algoritmo te va “conociendo”.

En mi caso, entre patrones de ganchillo, recomendaciones de libros y recetas, me cuela frases como:

“Mi psicólogo dice que la gente no abandona a las personas que quiere, abandona a las personas que utiliza”.


Mi algoritmo igual me hace (muy) feliz…

... que me señala cosas que preferiría no ver.

sábado, 7 de marzo de 2026

Sin lugar

Cuando una relación se acaba, no desaparece solo una persona;
Se derrumba la vida que habías construido con ella.
Se terminan las conversaciones de cada día, los mensajes sin motivo, las fotos que solo tenían sentido entre vosotros.


Todo lo que había deja de existir.
Sin aviso.


Se pierde la familiaridad. A quien conocía tus gustos, tus sueños, tus manías y tus miedos.
La forma en la que te callas cuando algo te duele.
Se pierde a quien sabía cómo eras sin que tuvieras que explicarte.


Y lo más difícil no es que se vaya.
Es que todo eso, de pronto, se queda sin lugar.
Las conversaciones, los planes, las costumbres…
ya no tienen dónde ir.


Y tú te quedas ahí, con todo lo que era de dos,
sin poder devolverlo a ningún sitio.


Porque hay cosas que no se recolocan.


Se quedan dentro.


Y ya no encajan en ninguna vida.

viernes, 6 de marzo de 2026

Victimismo de oferta

Puedes quedarte con tu versión de la historia. Es tuya, te la mereces. Puedes usarla para hacerte la víctima, para contársela a quien quiera escucharte, para construir alrededor de ella todo lo que necesites. 

Puedes manosear mi nombre. Puedes contarlo como quieras, recortarlo, añadirle cosas, dejarlo irreconocible. 

Me da igual. Ya no me duele lo que venga de ti. 

Y eso, que ya no me duela, es lo más parecido a la libertad que he sentido en mucho tiempo.

De ti solo queda lo escrito

Pensar que de ti solo queda lo que escribo.
Lo que fui capaz de poner en palabras mientras intentaba entenderte.
Solo queda eso.
Lo que dejo por escrito, ahora que ya no estás para desmentir nada.

Y escribo sin pedir permiso.
Sin pensar en si te incomoda.
Sin medir.
Sin preguntarme si te reconocerías.
Sin suavizar.

Al final, lo único que queda es lo que decido conservar.
Lo que yo decido dejar por escrito.
Y no es mucho.

Hay algo liberador en eso.

jueves, 5 de marzo de 2026

Dónde estoy y adónde quiero llegar. Módulo 1. Sesión 3

Recuerdo que estabas haciendo un curso en el que diseñabas tu vida ideal con una coach transemocional de instagram.

Recuerdo que te apoyé y que creía en lo que estabas construyendo, sin saber que yo no formaba parte de ello.

Lo que no imaginaba entonces es que en esa vida ideal yo ya no tenía sitio.

Que mientras tú aprendías a elegirte, ibas borrándome.

Y que todo aquello que llamabas crecimiento no era más que una forma elegante de dejarme fuera.

Espero que lo construido valga lo perdido.


miércoles, 4 de marzo de 2026

En mis 13

No quiero volver a verte ni hablar contigo, y admito que hay días en los que desearía que pudieras sentir, aunque fuera un segundo, el peso de todo lo que me rompiste.  

No para vengarme, sino para que entendieras por qué tuve que irme. Por qué ya no podía quedarme dando lo que no recibía.  

Y después de todo este tiempo, sigo eligiendo sanar.  

Sigo eligiendo soltar.  

Sigo eligiendo no volver al lugar donde me perdí.


martes, 3 de marzo de 2026

Vínculo tóxico

Cuando te pregunten por mí, diles que te di la mano hasta el final,que te sostuve hasta que apenas podía dar un paso.

Diles que respondí a cada mensaje, que fui pilar, apoyo, sostén, hasta que no tuve fuerzas.

Que te escuché hasta que no podía oír.
Que busqué soluciones hasta que tuve que solucionarme.
Que me desgasté en cada intento.
Que dejé pedazos de mí en cada etapa de nuestro camino.

Y cuando no podía andar más, cuando no tenía fuerzas ni podía oír, cuando mis pedazos eran más que mi todo.

Entonces.

Desapareciste.

Y lo que quedó de mí se quedó sin ti.

lunes, 2 de marzo de 2026

Primero yo

Pensé que estaba enfadada porque ellos no hacían lo que yo hacía, o lo que habría hecho por ellos.

Pero en realidad estaba enfadada conmigo.

Por ser con ellos como nunca fui conmigo.

No me enfadé porque se fueran.
Me enfadé porque no tuve la valentía de irme cuando ya sabía que no estaban.
Cuando tenía motivos de sobra.

No me enfadé porque no me eligieran.
Me enfadé porque yo nunca me elegí primero,
porque siempre buscaba validación en alguien más.

No me enfadé porque no me quisieran como yo quise.
Me enfadé porque nunca supe quererme lo suficiente como para no necesitar que alguien más me hiciera sentir querida.


Pero ya no se repetirá.
Ahora me elijo, aunque tiemble el mundo.

domingo, 1 de marzo de 2026

He sobrevivido

Sigo teniendo el mismo teléfono, la misma casa, las mismas calles que me vieron caer y levantarme.

Mi gente sigue siendo la de siempre, la que no se fue cuando todo se volvió difícil.

No me escondí.
No desaparecí.
No dejé de estar ni de mirar.

Seguí entrando en las redes, seguí nombrando el mundo, seguí habitándolo.

No bajé la cabeza ni la enterré para no ver el destrozo.
Me quedé frente a él.
Lo miré de frente.
Y aprendí a reconstruir con las manos temblando.

He sido valiente.
He construido donde antes hubo ruinas.
He sobrevivido cuando sobrevivir era lo único posible.

Y tú ya no lo verás.

sábado, 28 de febrero de 2026

Autoengaño

Ahora que el autoconocimiento es tendencia y el autocuidado un estandarte, hay quienes han aprendido a mirarse tanto al espejo que se han vuelto invisibles para los demás.

Pusieron límites como escudos, pero los usaron como excusa para no sostener nada.
Han borrado del vocabulario la lealtad, la empatía, el estar.
Aprendieron a protegerse a sí mismos, y a destruir lo que estaba frente a ellos.
Confundieron cuidarse con abandonar,  introspección con indiferencia, autonomía con egoísmo.

Y lo llaman evolución.

viernes, 27 de febrero de 2026

La coartada

Las personas más peligrosas no son las que saben que hacen daño.
Son las que están convencidas de que no.

Las que se ven a sí mismas como buenas, justas y razonables.
Las que creen que hicieron suficiente, que hicieron todo lo posible.
Las que nunca se preguntan qué parte les toca.

Desde ahí hieren sin hacerse cargo.
No porque sean crueles, sino porque son intocables para sí mismas.

Y cuando alguien no se cuestiona, siempre encuentra a quién culpar.

miércoles, 25 de febrero de 2026

No estuviste

Y un día me di cuenta de que, incluso cuando no quería hablar con nadie, seguía respondiendo a tus mensajes; que cuando apenas tenía fuerzas, aún buscaba las soluciones que necesitabas.

Y, aun así, tú nunca me sostuviste.

Me dejaste sola incluso cuando estabas.

Ni una vez.

Ni siquiera con una pregunta.