Pensé que estaba enfadada porque ellos no hacían lo que yo hacía, o lo que habría hecho por ellos.
Pero en realidad estaba enfadada conmigo.
Por ser con ellos como nunca fui conmigo.
Pensé que estaba enfadada porque ellos no hacían lo que yo hacía, o lo que habría hecho por ellos.
Pero en realidad estaba enfadada conmigo.
Por ser con ellos como nunca fui conmigo.
Ahora que el autoconocimiento es tendencia y el autocuidado un estandarte, hay quienes han aprendido a mirarse tanto al espejo que se han vuelto invisibles para los demás.
Y un día me di cuenta de que, incluso cuando no quería hablar con nadie, seguía respondiendo a tus mensajes; que cuando apenas tenía fuerzas, aún buscaba las soluciones que necesitabas.
Y, aun así, tú nunca me sostuviste.
Me dejaste sola incluso cuando estabas.
Ni una vez.
Ni siquiera con una pregunta.
Todo ardió.
El suelo se quemó hasta la más absoluta negrura, hasta que no quedó nada vivo, profunda e irremediablemente.
Supiste que el fuego consumía todo… y no ayudaste a apagarlo: añadiste combustible.
Nada queda que salvar.
El suelo necesita tiempo para recuperarse.
Los expertos dicen que no es apto para volver a plantar lo mismo y que, si acaso, cualquier brote que surja será distinto.
Yo esperaré.
Aunque sé que hay cenizas que volaron para no volver.
No puedo seguir aquí sin comprometer mi paz.
Nunca estuvimos en el mismo lugar.
Estás quemando tiempo, dinero y esperanza.
Y la evidencia es clara: si todo sigue igual, no estás aprendiendo nada.
Fue una inversión a fondo perdido todo el tiempo que te di:
Sin retorno, interés, beneficio ni saldo a favor.
Cuenta cerrada.
Nadie habla de lo difícil que es cargar con sentimientos cruzados: querer mucho a alguien y, al mismo tiempo, sentir una decepción igual de grande por cómo decidió actuar.
Seguir sintiendo cariño mientras algo se rompe en silencio.
Los dejo.
Los dejo mentir.
Los dejo hacerse las víctimas.
Los dejo reescribir la historia.
Que crean lo que necesiten.
Yo no tengo que defender mi verdad.
Los dejo ir.
Protejo mi paz.
Elijo mi crecimiento.
Me elijo.
Aprovecha los carnavales para sacarte la máscara que llevas siempre.
En estos días hay quien se disfraza para poder decir lo que nunca se atreve a sostener.
Otros lleváis tanto tiempo actuando que ya no queda nadie detrás del personaje.
La máscara no es el problema.
El problema es que la necesitas.
Que te escondes detrás de ella.
Y ni siquiera te das cuenta.
Eras más lista que yo; por eso tardé tanto en darme cuenta.
Eras casa, eras vida, eras familia, eras mi cable a tierra.
Eras.
Éramos historias.
Éramos verano.
Éramos risas, secretos y lugar seguro.
Éramos.
Nadie más era nosotras.
El tiempo se encogía cuando estábamos juntas
y se estiraba cuando no lo estábamos.
Se movía a otra velocidad.
Y al final todo se quedó en el pasado.
Te borraste del nosotras.
Te sacaste fuera.
Te llevaste a otra vida en la que yo ya no estoy.
Tardé en verlo.
Ahora solo queda ese vacío con tu silueta.