Vuelven las hombreras, los pantalones de campana, las bandanas al cuello y las gafas redondas.
Vuelven las cámaras de carrete y la música en vinilo.
Los colores neón, los scrunchies, las plataformas imposibles.
Los vaqueros rotos, los aros enormes, los colgantes con iniciales.
Vuelven incluso las cosas que juraste no repetir.
Las modas.
Los gestos.
Las frases que creías enterradas.
Vuelve todo.
Pero yo ya no.
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