sábado, 28 de marzo de 2026

Indiferencia

Hasta hace unos meses te consideraba esencial. De esas personas sin las que no imaginas según qué cosas, según qué días. De las que ocupan un sitio que parece inamovible.

Y luego algo cambia. No siempre hay un momento concreto. A veces es un proceso tan lento que no lo ves hasta que ya ha terminado.

Me di cuenta de que algo había cambiado cuando noté que ya no me interesaba que te fuera bien. Que si algo te dolía o te salía mal, me daba igual. No sentía alivio ni culpa por sentirlo. Solo indiferencia. Y la indiferencia, cuando antes hubo tanto, es la señal más clara de que ya no queda nada.

Ya no me importas.

Y me he dado cuenta de hasta qué punto cuando noté que me alegraba. No de tu dolor, sino de mi distancia. De haber llegado a un lugar donde lo que te pase ya no me roza.

Eso no lo construye el odio. Lo construye el tiempo y la decepción, trabajando juntos, en silencio, hasta que un día ya no hay nada que sostener.

No hay comentarios: