No estoy enfadada.
La rabia es fácil.
La rabia tiene adónde ir,
ocupa el cuerpo,
sale por algún sitio.
Yo estoy decepcionada,
que es más silencioso
y más hondo
y no tiene salida fácil.
Estoy desilusionada,
que significa que la ilusión existió,
que me la creí,
que durante un tiempo
fue real para mí
aunque no lo fuera.
He dado por perdidos años.
No los llora la rabia.
Los llora otra cosa
que no tiene un nombre tan claro
pero pesa más.
Creí que era un ancla.
Resultó ser lastre.
Las dos cosas sujetan,
las dos cosas hunden.
La diferencia es
a qué te atan.
Y yo confundí las dos.
No estoy enfadada.
Estoy en ese lugar
donde ya no queda
ni siquiera eso.
No hay comentarios:
Publicar un comentario