Lo que fui capaz de poner en palabras mientras intentaba entenderte.
Solo queda eso.
Lo que dejo por escrito, ahora que ya no estás para desmentir nada.
Y escribo sin pedir permiso.
Sin pensar en si te incomoda.
Sin medir.
Sin preguntarme si te reconocerías.
Sin suavizar.
Al final, lo único que queda es lo que decido conservar.
Lo que yo decido dejar por escrito.
Y no es mucho.
Hay algo liberador en eso.
No hay comentarios:
Publicar un comentario