sábado, 7 de marzo de 2026

Sin lugar

Cuando una relación se acaba, no desaparece solo una persona;
Se derrumba la vida que habías construido con ella.
Se terminan las conversaciones de cada día, los mensajes sin motivo, las fotos que solo tenían sentido entre vosotros.


Todo lo que había deja de existir.
Sin aviso.


Se pierde la familiaridad. A quien conocía tus gustos, tus sueños, tus manías y tus miedos.
La forma en la que te callas cuando algo te duele.
Se pierde a quien sabía cómo eras sin que tuvieras que explicarte.


Y lo más difícil no es que se vaya.
Es que todo eso, de pronto, se queda sin lugar.
Las conversaciones, los planes, las costumbres…
ya no tienen dónde ir.


Y tú te quedas ahí, con todo lo que era de dos,
sin poder devolverlo a ningún sitio.


Porque hay cosas que no se recolocan.


Se quedan dentro.


Y ya no encajan en ninguna vida.

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