No puedo permitir que mis hijas me vean atrapada. No porque me importe la imagen, sino porque les estaría enseñando que eso es lo normal. Que una relación puede ser tan desigual, que todo el esfuerzo puede ir en una sola dirección, que la reciprocidad es un lujo y no una condición mínima. Y yo no quiero enseñarles eso. No después de todo lo que hemos trabajado juntas.
Recuerda lo bien educadas que están. Tú misma lo dijiste, muchas veces. Pues bien, parte de eso viene de haberles mostrado que una se respeta. Que una no se queda donde no la tratan bien. Que el amor (de cualquier tipos), cuando es real, no agota.
Esto también es educación. Quizás la más importante que les he dado.
No hay comentarios:
Publicar un comentario