Cuando tú te cierras, yo debo ser paciente.
Cuando vuelves, debo estar disponible.
Si soy yo quien cambia, resulta incómodo.
Tus silencios valen, pero los míos se interpretan como distancia.
Tus vaivenes se consideran humanidad; los míos, inestabilidad.
Llega un momento en el que uno tiene que parar.
Me bajo de esta lancha.
Llévate tu caos, pero no vengas a alterar el mío.
No soy el punto medio de nadie.
Y esta vez no voy a mirar atrás.
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