sábado, 1 de agosto de 2026

Tocón seco

Hay versiones de nosotras que vamos dejando atrás sin darnos cuenta. Algunas se van despacio, como las hojas en otoño, y cuando miras el árbol ya no están. Otras desaparecen de golpe y el hueco que dejan tarda en llenarse de otra cosa.

Yo ya no seré nieta nunca más. Esa rama se cerró y con ella se fue una parte de mí que solo existía en esa relación, en esa mirada, en ese lugar concreto del mundo.

Siempre seré madre. Esa versión no caduca, crece y cambia pero no desaparece.

Y luego están las que uno no esperaba perder. Fui amiga fiel de alguien durante años. En esa rama ya no hay nada. No habrá frutos, no habrá nuevas hojas. Solo un tocón seco que recuerda que ahí hubo algo.

Crecerán nuevas ramas, otras se secarán. El árbol cambia, pero las raíces que lo sostienen permanecen.

Eso también soy yo. Todo lo que fui y ya no soy. Todo lo que sigo siendo, de todas formas.

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