Sobreviví. Y no lo conté.
Por que he pasado días en los que respiré como un autómata y noches que parecían no acabar. Nadie sabe cuántas veces pensé que no podría.
Pero pude.
Me sostuve más o menos en pie con lo que tenía, herida, con el alma hecha pedazos. Y emergí; me levanté y me mantuve firme. Y volví.
Y hoy, cuando me veo y me miro, me sonrío porque sé que estoy aquí por una guerra que un día gané.
No hay comentarios:
Publicar un comentario