sábado, 4 de octubre de 2008

Paso a paso


Entonces un día te das cuenta que ya no te importa.
Que ya no recuerdas ni su olor, ni sus besos, ni si abrazaba bien, mal o regular.

No te acuerdas del último mensaje que recibiste suyo y mucho menos de la última llamada.
Y te das cuenta de que no sólo no te importa sino que además te da igual no recordarlo.