jueves, 21 de mayo de 2026

El vértigo

Hace unos días, semanas ya, alguien con quien hablo casi a diario perdió a la persona que más quería. A su madre.

Me quedé muda.

Busqué palabras y no encontré ninguna que estuviera a la altura. Así que le dije las únicas que tenía: que lo sentía, que pensaba en ella, que no me imaginaba el dolor.

Mentira. Sí me lo imaginaba. Y por eso me dio vértigo. Me coloqué en ese lugar un momento. Solo un momento. Y tuve que salir.

Esos mismos días, en la televisión, una hija despedía a su madre entre lágrimas. Y dijo algo que se me quedó clavado: que cuando pierdes al último de tus padres, pierdes también un sitio al que volver.

Me quedé en esa frase mucho tiempo. Y todavía no he encontrado otra mejor.

Porque hay pérdidas que sabes que van a llegar y aun así no estás preparada. Porque hay personas que han estado ahí toda tu vida y no concibes un mundo sin ellas. Porque en algún momento del día, sin que nadie te avise, el mundo de alguien que quieres se parte en dos.

Hay dolores en los que no soy capaz de quedarme. No porque no quiera acompañar, sino porque me duele demasiado imaginarlos. 

La empatía, a veces, tiene un límite que es puro miedo.

No hay comentarios: