lunes, 11 de febrero de 2008

Cuento


Una mañana, nos regalaron un conejo de Indias.
Llegó a casa enjaulado.
Al mediodía, le abrí la puerta de la jaula. Volví a casa al anochecer y lo encontré tal como lo había dejado: jaula adentro, pegado a los barrotes, temblando del susto de la libertad.
Galeano
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Muchos tienen miedo frente a la libertad que supone decidir por ellos mismos y se limitan a seguir la corriente o a que otros decidan por ellos... todo excepto equivocarse por si mismos; así siempre podrán echarle la culpa a los demás de sus pasos erróneos.


2 comentarios:

mandanga dijo...

muy bonito y muy cierto!!.
¿sigue en pie lo de semana santa?
eres uno de mis "2" blogs favoritos!!!
No cambies nunca, eh!! BICOS..

Patri dijo...

¡¡ Claaaro que sigue en pie!!
La duda ofende!!!
No cambiaré, y si lo hago tengo la suerte de tenerte cerca para avisarme...
MUAC!!