lunes, 28 de septiembre de 2026

Desgracias

Leí en algún sitio que no recuerdo que existen dos tipos de desgracias.

Las malas son las que no dejan nada útil detrás. Las que arrasan sin propósito, como los incendios que devoran los montes de Galicia. El fuego lo consume todo, los árboles, la tierra, los años, y lo que queda es ceniza y desolación. No hay aprendizaje, no hay recompensa. Solo pérdida.

Las otras, las que al principio también duelen y también destrozan, son distintas. Cuestan igual de caras al principio. A veces más. Pero con el tiempo dejan algo que no estaba antes. Una claridad, una fortaleza, una versión de ti que no habría existido de otra manera.

No siempre se sabe cuál es cuál mientras estás dentro. El dolor se parece demasiado en ambos casos.

Mirando atrás, ya sé en cuál de las dos estuve. Y lo que quedó no es ceniza.