martes, 7 de abril de 2026

Raíces falsas

Me he pasado años regando una planta de plástico.

La he cuidado, la he regado cada vez que tenía la tierra seca, he limpiado sus hojas y la he mantenido a salvo de plagas. Le he dado luz, le he dado tiempo, le he dado atención.

Pero la planta era de plástico y yo esperaba que floreciera.

Eso no es un error de la planta. El plástico no florece, no puede, no es su naturaleza. El error fue mío, que seguí regando cuando ya había señales de que algo no cuadraba. Que confundí la apariencia con la vida. Que quise tanto que fuera real que dejé de ver lo que era.

Y lo más agotador no fue el cuidado. Fue la espera. Esperar brotes que no llegaban, cambios que no se producían, señales de vida en algo que nunca las tuvo.

Y no estoy hablando de plantas.

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