Las flores cortadas duran frescas unos días en agua. Luego empiezan a perder pétalos, despacio, casi sin ruido.
El tiempo funciona igual. Va quitando cosas sin avisar. Y personas. Una mañana tus hijos dejan de pedir que les ates los zapatos. Otra, que les cortes la comida. Otra, que les leas en voz alta antes de dormir. Te quedas con las manos preparadas para algo que ya no necesitan. Y así, sin que te des cuenta, van necesitando menos de ti.
Hace unos días mi hija pequeña me dijo que iba sola al cole y volvía sola. Sin drama. Como quien dice cualquier cosa.
Y me oí perder un pétalo.
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