No he llorado. Ni una lágrima.
Llevo meses dolida, sintiendo esta pérdida como un duelo. Y sin embargo no he llorado. Yo, que lloro con el anuncio de la lotería, con Inside Out y con algún capítulo de Stranger Things, no he derramado ni una lágrima por esto.
Me extraña, pero no me inquieta. He llorado mucho a lo largo de mi vida. Por personas, por momentos, por cosas que importaban de verdad. Quizás el cuerpo sabe lo que la cabeza tarda en admitir. Quizás las lágrimas, como el tiempo, no se malgastan en cualquier cosa.
No he derramado una lágrima. No sé si eso dice algo de mí o dice algo de lo que perdí.
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