Milli Vanilli no cantaban. Ana Rosa no escribe sus libros. Felipe González no era de izquierdas. Lance Armstrong no pedaleaba limpio. Y tampoco había armas de destrucción masiva.
El mundo está lleno de impostores con buena imagen.
Gente que se apoya en otros para salvarse. Que coge lo que necesita sin mirar a quién le cuesta. Que avanza pisando sin darse cuenta, o dándose cuenta y mirando hacia otro lado mientras su coach justifica sus mierdas.
Lo más curioso no es el engaño. Es cuánto tiempo tarda en descubrirse. Y lo bien que funciona mientras dura.
Yo también tuve una de esas en mi vida. Creí en la imagen. Tardé más de lo que debería en ver lo que había detrás. Menos de lo que ella esperaba.
No hay comentarios:
Publicar un comentario